Hola,soy Ariel Ricci esta rural la compró mi viejo 0km en 1995 la vendió con 120.000km totalmente original.pintura,tapisado y motor; al día siguiente nos arrepentimos, me llevo hasta 2006 encontrarla, soy de La Plata, la encontre en Berisso. estaba tirada en un galpón, impecable, el titular había muerto en el 2000 le habia hecho 20.000km. la tenía un descendiente al cual se la compré x $ 6.000. La llevé a mi casa, la puse en condiciones en Agosto del 2006. Demás esta decir q lo primero q me provocó al verla fue volver al pasado, a los vajes a la costa, en la panza de mi madre, después en el asiento de acompañante y los 17años manejandola yo.hoy tengo 35 y hace 3 años q voy a la costa con ella.hoy duerme en mi cochera junto otro di tella q compre para trabajar hace años y hoy esta restaurado. Me gustaría reunirme con uds y q publiquen mi fotos y obiamente ser parte del club.         



     

     Jorge Saldaqui, con su hermoso relato, recrea en nosotros notables imágenes y sensaciones......

Cuento un poco mi historia con el SIAM.

 Vivo en Rosario donde vine a estudiar, pero soy nacido y criado en San Nicolás en el norte de la pcia de Buenos Aires.Desde mi casa paterna a mi casa hay 72 km.

Me casé en el año 1989 y tres años después, en 1992 compré mi primer casa que necesitaba reciclarse. Viajaba todos los fines de semana a San Nicolás. Necesitaba un auto y no tenía mucha plata. Mi padre conocía en San Nicolás a alguien que tenía un Siam que ya hacía el trayecto Rosario-San Nicolás porque tenía un hijo aquí. Lo fuimos a ver, dimos una vuelta, me gustó el auto y lo compramos un domingo a $1200. Le dimos una inspección general por cuestiones de seguridad (frenos, punta de eje, etc.). Lo limpiamos (era un auto que había tenido dueños de localidades rurales a pesar de que el dueño inicial era de San Nicolás). No le funcionaba ni el velocímetro ni el medidor de combustible así que volví solo a Rosario, de noche, sin saber a que velocidad estaba circulando (por supuesto que no era mucha) y por una ruta alternativa y no la autopista por las dudas. En esa época no había celular. Así que uno se despedía de la familia y ellos esperaban una hora y media que uno llegara y llamara por teléfono para decirle que todo estaba Ok. Llegué bien y ahí empezó mi amor por el Di Tella (alguien me dijo que uno no puede profesarle amor a algo que no puede devolverte amor, pero creo que el Di Tella me devolvió prestaciones que se pueden interpretar como un gesto de amor). Nunca lo maltraté. Respetaba sus tiempos. Consumía aceite y vigilaba ese tema . Su motor estaba gastado, pero igual tenía buen rendimiento. Me ayudaba con las compras para el reciclado de mi casa, hacíamos rejas en San Nicolás y las traía a Rosario en el portaequipaje que ustedes han visto en las fotos. Lo entré a querer cuando a medida que pasaba el tiempo comprobaba que era noble y que nunca me dejaba. Ha tenido roturas por supuesto, pero nunca me dejó a más de 4 cuadras de mi casa o en todo caso me avisaba que tenía algún problema antes de partir por algún ruidito extraño. Era muy emocionante viajar de noche y saber que aunque despacio siempre ibas a llegar. Tenía un pacto con mi padre. Pasada la hora y media si no me reportaba telefónicamente el me salía a buscar por la ruta. Este pacto casi se dispara una noche cuando de regreso, muy cerca de Rosario y por la autopista, un patrullero de la policía de la provincia de Santa Fe se pone a mi lado y me hace desviar a la banquina. El Di Tella siempre llevaba de todo: comida que nos regalaba mi madre, verduras de una quinta que teníamos en la casa de mi abuela, etc. Pero ese día además llevaba un rifle de aire comprimido (con el que pensaba matar a unos murciélagos que habían invadido la cochera donde lo guardaba) y un pichón de paloma que habíamos rescatado de la calle y al que alimentábamos en la boca todavía. Yo tenía absolutamente todo en regla (seguro y demás papeles), pero ocurre que el Di Tella por una cuestión de horarios de trabajo está a nombre de mi esposa y otro. Así figura en la tarjeta verde. Solos en la nada los policías y yo. Me empezaron a boludear con la propiedad del auto, con el rifle y la paloma. Ese día no había viajado mi esposa y por otro lado no me gusta coimear y jamás llevo demasiada plata conmigo. Después de mucho discutir me asusté y me rendí y me despojaron de alguna plata. Puse el auto a toda marcha hacia mi casa, llegué, llamé a San Nicolás y evite que mi padre saliera a buscarme por culpa de este incidente.

En ese tiempo he circulado con tormentas enormes de lluvia y viento, con neblinas heladas que se hacían hielo en el parabrisas, con fríos increíbles que por no tener calefacción nos moríamos entonces para que no se me congelaran los pies hacía un paquete caliente de dos ladrillos refractarios calentados previamente y envueltos en papel de diario primero y trapos después, puestos sobre el túnel de la caja de cambios justo debajo de donde está la entrada de aire y con eso entibiaba mis pies.

En el año 1995 tuve la suerte de comprarme un auto 0km y retiré al Di Tella con todos los honores. En la época en que era mi auto de cabecera le hice, caja embrague, diferencial, suspensión. Faltaba solamente el motor. Estuvo siempre guardado en buenos lugares. Fue en esa etapa que rectifiqué el motor. Hoy tiene apenas más de 4000km y tengo la suerte de tener una casa donde puedo tenerlo sin pagar una cochera adicional.   

                                           Jorge Luis Saldaqui

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